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Shay Conaghan

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La democracia está cambiando

Columna escrita para la asignatura Géneros Periodísticos (2019).

Si un día se te presenta Boris Johnson y te comenta que acaba de ser elegido primer ministro del Reino Unido, lo más probable es que te reirías. Parece imposible que lo sea debido a su discurso casi tartamudeo y ajeno a los más elitistas de Eton, colegio donde se educó; y su corte de pelo no debería inspirar mucha confianza en los votantes, porque parece que ni siquiera sabe peinarse. Un verdadero espantapájaros.

Pero es así: Johnson ganó las elecciones. Pero es que las ganó siendo sexista, homófobo y racista- y todo eso está en las columnas que ha ido escribiendo a lo largo de los años. La democracia está cambiando y parece ser que da igual que atentes sobre las personas de otras categorías sociales.

En 1998 surgió su faceta homófoba. En una columna de The Telegraph, escribió acerca de la dimisión del entonces ministro de Negocios, Peter Mandelson, y se burló de su orientación sexual, ya que era gay. Johnson dijo que su dimisión conllevaría el “lloriqueo” de los ‘bumboys’- un término despectivo hacia los homosexuales. ¿En serio, Boris? Fuiste a Eton, colegio donde se practicaba, hasta hace muy poco, el ‘fagging’. Lo mismo le frustró su experiencia ahí.

Dos años antes, Johnson también escribió un artículo, de carácter altamente sexista, sobre la calidad de las ‘pibas’ en una conferencia de Labour. En particular, comentó que la lectura del ‘pibómetro’ “es mayor que nunca” y que las mujeres se estaban cambiando al partido laborista por su “inconstancia natural”. Y que no se nos olvide el afán sexual que tiene Johnson, un verdadero Gengis Khan, por ser infiel con sus esposas y ser padre a varios niños ilegítimos. No tenemos cifra exacta de cuántos son, y él tampoco.

Peor todavía fueron sus comentarios racistas y estereotípicos que hizo en 2002 con la visita de Tony Blair a África. Johnson, cómo no, redactó unas palabras que enorgullecerían a los esclavistas estadounidenses: “A la reina le encanta el Commonwealth, porque le suministra con amplias masas de niños negritos ondeando banderas”. También describió a los africanos con “sonrisas de sandía”.

Todo esto conllevó múltiple acusaciones y críticas al ahora primer ministro durante su campaña de elección como líder conservador además de la más reciente campaña de las elecciones generales. Pero ganó. Los votantes tenían toda esa información y consiguió la victoria. Es un verdadero fenómeno, no como Ronaldo, que un político sea tan abiertamente sexista, homófobo y racista y consiga ganar.

Claro, el caso es que a Boris, como los medio le suelen llamar, se le tiene un cariño difícil de entender y más difícil aun de explicar. Johnson dijo que sus comentarios eran “satíricos”. No, Sr. Johnson, usted es una verdadera sátira de Horacio. Eres, en cierto modo, un payaso juguetón y mimoso; y eso te hace atractivo y a la vez altamente peligroso para una nación que necesita, más que nunca, un líder con la cabeza bien puesta y centrada- no otro Donald Trump. El columnismo sirve para opinar y comentar, cosa que has hecho; pero que lo que hayas escrito no te hunda es increíble...

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